El reconocido magnate del hip-hop Sean “Diddy” Combs fue condenado a 50 meses de prisión por delitos vinculados a violencia y explotación sexual. El fallo fue dictado por el juez Arun Subramanian, quien destacó que la sentencia busca enviar un mensaje contundente contra la violencia hacia las mujeres.
El artista, de 55 años, ya había cumplido un año de detención preventiva desde septiembre de 2024, lo que lo mantendrá tras las rejas hasta fines de 2028. Además, deberá pagar una multa de 500.000 dólares, equivalente a más de 480 millones de pesos chilenos.
Un fallo que marca un precedente
Durante el juicio, la fiscalía solicitó una pena superior a 11 años, mientras que la defensa pidió solo 14 meses. Finalmente, el tribunal optó por una condena intermedia tras considerar los testimonios de las víctimas y las pruebas presentadas.
Combs fue absuelto de los cargos de tráfico sexual y conspiración criminal, pero fue declarado culpable de transportar personas con fines de prostitución en encuentros organizados con antelación. Dos de sus exparejas testificaron durante el proceso, afirmando haber sido víctimas de abusos sexuales en ese contexto.
“Le ruego, señoría, que tenga piedad”
En la audiencia final, el músico pidió perdón entre lágrimas a sus víctimas, a su familia y a su comunidad. “Mis actos fueron repugnantes, vergonzosos y enfermizos. Le ruego, señoría, que tenga piedad”, expresó visiblemente afectado. Sin embargo, el juez Subramanian rechazó la petición de clemencia, señalando que “la conducta del acusado exigía un castigo severo y ejemplar”.
La defensa intentó mostrar una imagen distinta del artista, presentando un video de 11 minutos con testimonios de colaboradores y figuras públicas que destacaban su labor filantrópica y su supuesto cambio personal. También declararon sus seis hijos adultos, quienes pidieron indulgencia para su padre.
Una caída estrepitosa
Combs, fundador del sello Bad Boy Records y exponente clave del hip-hop de los años 90 y 2000, pasó de ser un ícono de éxito empresarial y musical a un símbolo de decadencia moral. Durante el proceso judicial, los fiscales lo calificaron como “un abusador reincidente y manipulador”, argumentando que utilizó su poder y dinero para someter a mujeres.
El juez señaló que las guías federales sugerían penas de entre 70 y 87 meses, pero optó por una condena algo menor tras considerar su colaboración con la justicia y la ausencia de antecedentes penales previos. Aun así, enfatizó que “ninguna fama ni fortuna puede estar por encima de la ley”.
